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Nosotros somos
jardineros prudentes.
Uno siempre está a
tiempo de cortar una y otra vez, pero volver a unir lo cortado es más difícil.
En lugar de
limitarse a los ocho metros cuadrados delante de la
casa,
preferimos que el jardín
quede integrado con el resto del entorno.
Por
lo tanto nos gusta
contemplar el terreno donde está ubicado la casa como un conjunto; es decir, los
almendros, higueras y algarrobos no se abandonan.
Un
almendro bien podado
dará una flor espectacular.
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